Hoy les enseñaré a asar unos ricos pimientos morrones, si, esos que habitualmente compramos envasados, pero que no siempre acertamos con nuestro gusto. En España los llamamos Pimientos morrones, en Argentina simplemente morrón a secas, y cuando los dejamos secar se llaman “Pimientos choriceros” que no es lo mismo que “ñoras”. Son originarios de América Central y Sud América. Es una verdura de sabor  suave, dulce y nada picante de cuerpo carnoso,  tamaño grande y de forma casi cuadrada, cuando está inmadura es de color verde y es menos dulce, al madurar pueden tener varios colores, rojo, amarillo o naranja dependiendo de su variedad.

 

He probado varias formas de hacerlos en el horno, pero……ninguna me convencía, no quería taparlos porque parece que se cuecen y no se asan de verdad, y una vez ensucié tanto el horno que me quitaba las ganas de hacerlos de nuevo.

pimientos rojo y amarillo

Pero como soy testaruda, (es que me gustan mucho) volví a probar y ésta vez sí cumplió todas mis expectativas. Me gusta tenerlos hechos caseros, para acompañar todo tipo de comidas.

Preparación:

Encendemos el horno a 170º mientras se va calentando lavamos y secamos muy bien (para que luego no salpiquen en el horno) los pimientos que queramos asar, yo utilizo  3 bien grandes y rojos, una vez los tengamos sin restos de agua, los colocamos en una bandeja para horno y los pintamos con aceite, yo utilizo las manos para asegurarme de que entra en los pliegues que suelen tener. Luego les ponemos sal medianamente gruesa por encima y los llevamos al horno.

El tiempo dependerá del tipo de horno, yo utilizo gas, me gusta más que la electricidad, y me lleva cerca de una hora, eso sí, cada 10 o 15 minutos los doy vuelta cuando veo que se están tostando, cuando el tueste está parejo en todo el pimiento es que ya están.

Los sacamos del horno, dejamos que se entibien para no quemarnos y les quitamos las semillas y la piel que se saldrá con facilidad. Los cortamos en tiras, los colocamos en una fuente adecuada o en un frasco con tapa ,con una láminas de ajo (si les gusta) y aceite de oliva.

Un consejo: al sacarlos del horno suelen soltar mucha agua, que no se quede esa agua en la fuente que los preparen, porque se estropearán más rápido.