Sabes lo que significa maridaje? Uno de los términos que resulta más curioso, es el de maridaje, que sin duda proviene del matrimonio. El más popular, trata de la combinación óptima entre el vino y la comida, pero los tiempos van cambiando, ahora vivimos una gastronomía de experiencias continuas y queremos tener la mejor combinación de bebidas para cada comida. La elección correcta de una bebida puede hacer que una comida resulte mucho más rica y sabrosa.

maridaje

Ahora me voy a referir al maridaje del vino. Los grandes restaurantes que se precien como tal, tienen una figura indispensable para dar categoría y un servicio adicional al cliente, que es el sumiller (del francés sommelier) que es la persona apta, mediante diversos estudios especializados, para analizar los vinos desde el punto de vista del consumidor, no confundir con el enólogo, que es aquel que sobre el campo y la bodega, dirige la elaboración del vino, desde la recolección, conservación, embotellado y comercialización final.
Cuando el vino se puso de moda, es decir, formó parte de los gustos refinados y de la gente “guapa” en general, se empezó a hablar sobre la cultura del vino, se refinaron las cosechas, los pesticidas y hasta la propia recolección de la uva. De ahí salieron diversos términos del lenguaje encaminados a refinar, si cabe, algo más la mal llamada “cultura del vino”.
Antiguamente, el sumiller, era una persona que iba por las calles con un carro tirado por bueyes o mulas con barriles de vino para la venta ambulante. ¡Qué barbaridad el proceso de evolución de la profesión!
Ahora el sumiller, es alguien respetado por los gastrónomos y que da gran prestigio a restaurantes, grandes superficies y vinotecas. Los sumiller son muy valorados por las grandes bodegas, como críticos de sus caldos y una colaboración entre sumiller y enólogo en una gran bodega resulta indispensable.
La función del sumiller en un restaurante, es aconsejar al cliente, en función de los platos que ha elegido, del vino que mejor combina con ellos o el maridaje del vino con los alimentos seleccionados por el cliente. Hace algunos años, antes de que se popularizara la figura del sumiller, la cuestión era muy simple, para el pescado, vino blanco, para la carne, vino tinto y para los postres vinos dulces y cavas.
Desde que nació la palabra maridaje, todo esto se ha complicado mucho más. No reducimos el vino a blanco o tinto, si no a vinos tintos ligeros ó jóvenes de cosechero, tintos de cuerpo con diferentes añadas y tiempo en barrica, desglosándose en crianza, reserva y gran reserva. Por su lado, los blancos, con una clasificación algo más sencilla, como los vinos secos ligeros y los secos puros.
Por poner un ejemplo simple de cómo ha cambiado el maridaje de los vinos, resulta que ahora hay una gran variedad de vinos tintos, que maridan de una manera excelente con los pescados, algo que hace unos años era impensable. Esto es debido, no al cambio de gustos, si no la refinamiento de los propios tintos que los hacen cada vez más versátiles.
Para finalizar, por hoy este post, decir que por mucho que un sumiller recomiende un maridaje, tampoco estamos obligados a que nos agrade, pues sobre gustos no hay nada escrito, y como dice el dicho popular, es mejor “que no nos lo den con queso”. Esta frase, viene de los antiguos bodegueros, los cuales tenían alguna añada que estaba a punto de estropearse o que no había salido del todo buena y servían el vino al cliente acompañado de una “tapa” de queso fuerte, para que este no notara la baja calidad del vino.