Hoy quiero hablaros un poco sobre la Salmonela y el uso de huevos crudos o poco cocinados en nuestras recetas.

Ya sabéis que al manipular alimentos se deben tener ciertas precauciones para evitar que nuestra comida pueda ser contaminada con alguna bacteria presente en los mismos. Precisamente el hábitat natural de la salmonela son los intestinos, ya sea de animales o humanos, y por eso hay que tener especial cuidado al manipular huevos para evitar contaminarnos con esta bacteria. La salmonela puede causar diarreas graves, infecciones intestinales y fiebres diversas.

Y es en verano, con la llegada del calor  cuando deben extremarse las precauciones, ya que las altas temperaturas pueden favorecer la multiplicación de la Salmonela, esto ocurre porque cuando suben las temperaturas es más fácil que se produzca la infección, pero hay que tener en cuenta que siempre que utilicemos huevos crudos en alguna receta, sea en verano o no, existe el riesgo de intoxicación. Pero no solamente se produce por huevos crudos, como escuchamos habitualmente sino también puede encontrarse en la piel de los tomates y en otras verduras que están en contacto con la tierra. Esto se debe a que la tierra se contamina con la salmonela presente en los excrementos de los animales infectados. Por eso es tan importante que lavemos bien todos los alimentos que vayan a consumirse crudos (ensaladas, verduras etc, ) aunque parezcan limpios.

Consejos para evitar la aparición de salmonelosis.

  1. Evitar el uso de huevos crudos, o en su defecto utilizar ovoproducto pasteurizado (huevina)
  2. Tener especial cuidado a la hora de conservar los alimentos donde figure el huevo u ovoproducto como ingrediente, manteniéndose a una temperatura de refrigeración máxima de 8ºC, y consumir el mismo día de su elaboración.
  3. Respecto a los huevos frescos, se recomienda su conservación en frigorífico una vez adquiridos y hasta su consumo, manteniéndose en una zona del mismo separados de otros alimentos.
  4. En el momento de utilizar el huevo (no antes) se recomienda lavarlo con agua y secarlo bien, la humedad favorece la penetración de la salmonela.
  5. Evitar la caída de trozos de cáscara en la yema y clara a la hora de cascar el huevo, desaconsejándose cascarlo en el borde de platos y recipientes.